Cómo cultivar la colaboración. De eso habla Jim Tamm, juez de derecho administrativo del estado de California (EEUU) y experto en la construcción de entornos de trabajo colaborativo. A través de un experimento con gallinas, Jim describe el tipo de personas y actitudes que se encuentran en las organizaciones. Además, cómo el no estar a la defensiva ayuda en la productividad de una empresa.
Las gallinas “verdes” y “rojas”
Para enseñar cómo cultivar la colaboración radical, Jim explica un experimento realizado con gallinas. En el que se identificaron dos tipos. Por un lado las de la zona verde, es decir, las que colaboran y se llevan bien entre si. Por otro, las de la zona roja, es decir, las que son “estrellas”.
“En el mundo de los pollos, la estrella es la gallina que pone más huevos. El problema es que estas tienden a ser animales mucho más agresivos, algo que también vemos en las organizaciones de humanos. Las estrellas se convierten en estrellas no por ser tan buenas en sí mismas, sino por suprimir la producción de otros pollos. Se ven mejor, pero lo hacen picoteando“, asegura Tamm.
“Si reduces tu actitud defensiva aumenta tu habilidad de resolver problemas” — Jim Tamm
La investigación consistió en probar si era posible crear instintos de colaboración en gallinas. De ser así, cuál sería el impacto de eso en la producción de huevos. Para esto, se pusieron a todas las gallinas verdes juntas y a todas las rojas juntas.
“Los de la zona verde eran gallinas saludables y productivas. En un año la producción de huevos creció en un 260%. En cambio, la mitad de las gallinas de la zona roja murieron, ya que habían sido asesinadas por sus colegas”, explica.
Tamm sostiene que “los entornos que son más hostiles, adversarios, altamente conflictivos y altamente competitivos internamente producen un comportamiento de la zona roja. Estos se pueden propagar como un virus en una organización. En cambio, los entornos que son de apoyo y colaboración son ambientes más productivos”.
Reducir la actitud defensiva es clave
No obstante, Jim advierte que el problema no es que a los de zona roja les falte interés de colaboración, sino que les falta habilidades. “Hicimos una investigación y nos pusimos a enseñarle a los grupos adversos a ser más colaborativos. Tuvimos mucho éxito. La confianza subió y redujimos los conflictos mensuales de 100 diferentes organizaciones en casi un 70% durante varios años”, asegura.
En esa línea, Jim Tamm advierte que “no hay nada que te ayude a ser más efectivo en resolver conflictos y construir colaboraciones que gestionar mejor tu propia actitud defensiva. Cuando nos ponemos a la defensiva nuestros pensamiento se vuelve rígido. Si reduces tu actitud defensiva aumenta tu habilidad de resolver problemas”.





